La parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13) a menudo se interpreta como una advertencia sobre la preparación para la segunda venida de Cristo. Más allá de la preparación individual, ¿qué implicación social y comunitaria puede extraerse de la diferencia entre las vírgenes prudentes e insensatas, en relación con la responsabilidad mutua dentro de la iglesia?