En el libro de Joel, la profecía sobre el derramamiento del Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28-29) es citada por Pedro en Hechos 2 como cumplimiento en Pentecostés. ¿Qué implicación teológica crucial a menudo se pasa por alto al considerar la conexión entre la profecía de Joel y su cumplimiento en el Nuevo Testamento, más allá del simple evento del derramamiento del Espíritu?