En el libro de Joel, la profecía sobre la plaga de langostas (Joel 1:4) se interpreta a menudo como una advertencia de juicio divino. ¿Cuál es la posible conexión teológica entre esta plaga de langostas y la promesa del derramamiento del Espíritu Santo en Joel 2:28-29, considerando el contexto del arrepentimiento y la restauración?