En Joel 2:28-32 se profetiza el derramamiento del Espíritu sobre toda carne, una profecía que Pedro cita en Hechos 2 durante el Pentecostés. Si bien la manifestación en Pentecostés es un cumplimiento clave, ¿cómo la interpretación de esta profecía en Joel, considerando el contexto del juicio y la restauración de Israel, amplía nuestra comprensión del alcance universal del evangelio y la inclusión de los gentiles en el plan de salvación?