En Hechos 16:25-34, Pablo y Silas son encarcelados en Filipos. Un terremoto milagroso abre las puertas de la prisión, pero ellos no escapan. ¿Qué revela la reacción de Pablo y Silas, y su interacción con el carcelero, sobre la naturaleza y el propósito de los milagros en el ministerio apostólico?